lunes, 25 de octubre de 2010

Ensenada

Como diría mi compañero Nello, "I'm bloody unlucky". Hemos ido a pasar el día a Ensenada, una ciudad de México a unas 100 millas al sur de San Diego. Hemos comido allí en el mejor restaurante de la ciudad por 40$ dos personas y todo estaba muy rico y poco picante. Hasta ahí todo bien, pero cuando íbamos por Rosarito, los girgantes agujeros de la carretera han provocado que mi coche pinchara una rueda. Esto de por sí ya es una putada, ahora, cuando descubres que no tienes rueda de respuesta ya no te cuento... Cuando hemos conseguido ir a una "llantería", o sea un sitio donde cambian ruedas, cuál ha sido mi sorpresa al comprobar que tampoco teníamos la llave de seguridad para quitar los tapones de las super llantas de mi Mustang. Resumiendo, estaba en México, sin pesos, un domingo por la tarde en un sitio donde no había ni hoteles ni nada para pasar la noche y con mi madre ya de los nervios porque se va mañana y aún iba a perder el avión. Al final un mecánico nos ha mandado a una tienda de respuestos de coches, el dependiente ha llamado a otro mecánico y los dos mecánicos juntos, después de romper  una de sus herramientas, han conseguido sacar la llanta y colocarme una rueda dos pulgadas más grande de los que debería llevar, o sea que tendré que volver a cambiarla y dejarme esta de respuesto. Eso o quemar el coche, una de dos...

3 comentarios:

  1. Mejor no lo quemes, que cuando no da problemas es una pasada. !Qué mal lo pasamos allí en aquel descampado hasta que paró el coche que nos sugirió llegar hasta Rosarito!

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  2. Qué angustia sí... en fin, qué se le va a hacer, a ver si consigo una rueda

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